Por tercera semana consecutiva los trabajadores universitarios manifiestan pacíficamente en las inmediaciones del Rectorado de la Universidad de Los Andes para rechazar la miseria en la que desde hace 22 años se ha sumergido al sector de la educación superior.

Gabriel Dávila, trabajador universitario señaló que es imposible sobrevivir con los salarios que reciben los ulandinos, es por ello que deben recurrir a otros empleos para poder cubrir las necesidades básicas de los núcleos familiares.

«Ni siquiera alcanza el salario para ir a trabajar, tenemos que buscar más dinero para cubrir el pasaje a nuestros sitios de trabajo» agregó.

Sumando a esta crítica situación de los salarios, el déficit presupuestario que ahoga a la universidad, y además de los hechos vandalicos que atentan contra los bienes de esta casa de estudios, que en los últimos meses ha sido objeto de hurtos en innumerables oportunidades.

Los trabajadores universitarios no descartaron abarcar otros espacios hasta que logren reinvidicar la lucha.