El pasado 01 de septiembre de 2021 se llevó a cabo una asamblea en el Centro de Atención Médica Integral de la Universidad de Los Andes (CAMIULA), la cual contó con la presencia de diferentes gremialistas que forman parte de la Asociación de Empleados de la ULA (AEULA), el Sindicato Regional de Profesionales Universitarios y Técnicos Superiores de la ULA (SIPRULA) y el Sindicato de Obreros de la ULA (SOULA), para hacer un balance sobre  el deterioro y colapso de la salud de los universitarios provocado por la asfixia presupuestaria.

Adán Colina, director de CAMIULA, explicó que el centro de salud no tiene  capacidad hospitalaria  para atender pacientes de covid-19 ya que no  cuenta con una zona de aislamiento, además de carecer de insumos médicos debido a que están excluidos de las redes nacionales de abastecimiento[1].

Maydoli Villegas, Secretaria de Organización de AEULA, señaló que los bajos salarios no alcanzan para cubrir los servicios de salud y que la infraestructura del centro de atención se ha visto afectada por falta de presupuesto.

La   comunidad universitaria no sólo padece por los bajos salarios sino también por la falta de acceso a la salud, consecuencia de las políticas de destrucción de la educación superior por parte del gobierno.

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