A pesar de las limitaciones propias de la realidad nacional, desde el Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (Iahula) se trabaja comprometidamente para brindar una atención de calidad a los pacientes con riesgo  nefrológico y que requieren dializarse para mejorar su calidad de vida.

Así lo afirmó Margarita De Aguirre, directora del principal centro de atención médica del estado, quien refirió que la preocupación del primer mandatario regional, Ramón Guevara, siempre ha sido la manera de mejorar la atención de los pacientes que allí son atendidos.

Recordó que, en la Unidad de Diálisis del nosocomio local, se cuenta con 8 máquinas para atender a los enfermos, de las cuales ciertamente solo dos están en funcionamiento, “es una realidad desde hace más de cinco años, que los médicos que han ocupado la dirección del Iahula, han elevado ante el ente central, encontrando respuestas poco favorables de los encargados en el ministerio correspondiente”.

Puntualizó De Aguirre que esta gestión de gobierno ya ha llevado ante el Ministerio del Poder Popular para la Salud las peticiones para adquirir nuevas máquinas, no solo para dializar pacientes, sino para purificar el agua que allí se usa, encontrando siempre silencio al respecto de parte del ente central; “sin embargo, los nefrólogos, personal con vocación que vive este duro camino con sus pacientes, busca a diario alternativas para brindar mejor atención”. 

Aseguró De Aguirre que tampoco se ha recibido con regularidad los insumos necesarios, tales como catéteres, entre otros, para atender las necesidades de los enfermos, “continuamente se hace la petición, la cual está ampliamente documentada, y aun así no se recibe una respuesta que satisfaga la necesidad de los convalecientes”.

Cruda realidad

De Aguirre agregó que “el parque de máquinas de diálisis se encuentra muy deteriorado, la mano calificada para arreglarlas es escasa, pues muchos han emigrado, lo que ha generado que no se haga mantenimiento preventivo y el correctivo no se hace oportunamente aunado a que no se encuentran los repuestos y que muchas máquinas ya han cumplido su vida útil, llevando a déficit de cupos para impartir este tratamiento en las diferentes unidades de diálisis tanto intrahospitalarias como en las mal llamadas privadas que son las satélites donde el paciente no paga nada para recibir la diálisis. También el personal de enfermería —capacitado en diálisis ha emigrado— lo que magnifica el problema.

Los insumos escasean de forma intermitente, recientemente no llegó bicarbonato y los catéteres temporales no llegan desde hace 4 años. El trasplante renal es el tratamiento idóneo, pero este programa fue cerrado desde el nivel central hace 4 años”.

Para esta semana —dijo— se han reafirmado las peticiones y se han hecho llegar, no solo al Instituto Venezolano del Seguro Social, ente encargado directamente de prestar esta atención, sino al mismo viceministro que visitó la ciudad los pasados días, los requerimientos más urgentes, con la esperanza de que los mismos sean atendidos para poder brindar respuestas a quienes están padeciendo estas enfermedades nefrológicas.

Para tratar de solventar la situación, la directiva del Iahula convocó al técnico Joher Ramírez, ingeniero especialista en reparación de estas máquinas de diálisis, informó la directora, quien asistió y logró la reparación de dos de ellas, “el miércoles llegó nuevamente a Mérida a reparar las máquinas, esperemos que pueda arreglarlas todas”.

De Aguirre reafirmó el compromiso de la junta directiva del Iahula y del Gobierno regional con los pacientes que requieren diálisis en el estado, y aseguró que mantendrán el trabajo para lograr que desde el ente central se disponga de los recursos necesarios para cubrir esta necesidad. /Euro Lobo