«No hay otra forma sino insistir, insistir y nunca desistir, porque el bote de aguas negras en estacionamiento del IAHULA, frente al Edificio de Microbiología de la Facultad de Farmacia y Bioanalisis de la Universidad de Los Andes, ya se convirtió, tras varios años sin ser atendido, en una laguna, junto a la acumulación de desperdicios, materia vegetal y residuos fecales»

Son las sentidas palabras del profesor Robert Lobatón quién ha denunciado por años esta pestilente realidad que continúa contaminando y afecta a comunidades aledañas como, Santa Elena y Campo de Oro.   Igualmente, a afectan a quienes habitan las residencias masculinas, a trabajadores y pacientes del IHULA con la proliferación de mosquitos, roedores y olores nauseabundos.

«Recurrimos sin descanso a los medios de comunicación para que esta reiterada denuncia la aprecie el señor alcalde, el gobernador, la gerencia de Aguas de Mérida, el protector de Mérida, el defensor del pueblo y hasta el legislador Jesús Araque, de modo que, al que más le duela esta ciudad y está universidad, pueda activar las responsabilidades de sus funciones, pues eso fueron electos o nombrados, y seguro estoy que aspiran ser reelegidos en sus cargos u otros similares» dijo.

/Prensa ULA