Por Alex Vallenilla

La victoria de Lula da Silva en Brasil, cambia el panorama geopolítico. Ahora Nicolás Maduro tiene un abanico de opciones más amplio. Aunque insólito que parezca, la fea Venezuela, la que muchos señalan, en este momento es el centro de la diatriba global. En el marco de la guerra entre el dólar y el petróleo, este país es una ficha estratégica de suma relevancia. El madurismo ahora tiene la manera de navegar entre dos aguas, en el plano internacional. No se duda que utilizará esta nueva situación en función de mantenerse en el poder.

Cuando Jair Bolsonaro era presidente de Brasil, pudo vetar el ingreso de Venezuela al grupo de los BRICS. Aunque de alguna manera, Venezuela se involucra con ese bloque. Si llegara a ser miembro oficial, sus posibilidades se ampliarían. La relación con China y Rusia mantienen a nuestro país en esa esfera. Hace semanas, hubo una noticia que pocos le prestaron atención y es que Arabia Saudita quiere unirse a los BRICS. Este bloque está juntando grandes reservas de oro monetario y aunque los reportes oficiales señalan que EEUU tiene las mayores reservas. China y Rusia están almacenando enormes cantidades y mantienen cierta discrecionalidad.

Petro-dólar en peligro

Los norteamericanos se proponen a destruir la OPEP. Quieren precios del petróleo a tasas con topes. Los sauditas no están de acuerdo con eso, menos en un mundo en que la inflación global está produciendo estragos. En los BRICS se estima ir a un nuevo patrón oro, y así lo valoran los sauditas. Los BRICS suman unos 3.2 mil millones de habitantes, mientras en Europa, apenas hay 500 millones. Los países más industrializados, China e India, los que tienen enormes reservas de materias primas, Rusia y Brasil, serían muy poderosos e influyentes en la economía mundial, si logran llevarse con ellos, a los grandes productores de petróleo. Mientras, en EEUU, demócratas y republicanos, piensan en leyes anti-OPEP, además de amenazar con confiscar los activos de los países de la OPEP, en territorio estadounidense.

En EEUU las alarmas están encendidas. Si Arabia Saudita abandona el pacto “petro-dólar”, la moneda norteamericana sufriría un duro revés. Esto sin duda, desataría conflictos incluso bélicos, de grandes proporciones.

Opciones para Nicolás

Hace varias semanas, la Casa Blanca indultó a dos sobrinos de Cilia Flores, que estaban presos en EEUU, quienes pagaban una condena por tráfico de drogas. Los norteamericanos dieron una demostración de querer colaborar con el gobierno de Maduro, en función de que se pueda reactivar la producción petrolera y suplir parte de la que dejaron de comprar a Rusia. El madurismo solamente debe garantizar el flujo petrolero y las operaciones de Chevron. Para que las formas sean aceptables en el mundo, debe haber elecciones “libres y transparentes”, en las que la oposición en Venezuela, pueda participar. Esto último, es un maquillaje. Al mismo tiempo, Venezuela debe reducir su relación con chinos, rusos e iraníes. El madurismo sería aliviado de sanciones, Pdvsa podrá mover algunos fondos que están congelados (De esta forma hay incentivos para reducir la emigración hacia EEUU).

La opción de los BRICS

Todo lo anterior luce para los tirios, una situación fatídica, para los troyanos, lo mejor que puede ocurrir. Sin embargo, queda esperar por los resultados de las elecciones de término medio del Congreso de EEUU. Dependiendo del resultado, el tablero podría moverse nuevamente. Los expertos políticos señalan que los demócratas sufrirían una derrota significativa, al punto de perder el control de la Cámara de Representantes. Esto sería negativo para los neoconservadores y el curso de la guerra en Ucrania podría cambiar.

Mientras tanto, en la ruta de Maduro, aparece también la opción de los BRICS. Lula Da Silva es el fundador de este bloque. Sumar a Arabia Saudita y a Venezuela, sería sumamente estratégico para Pekin y Moscú. Así que Maduro también tendrá ofertas muy tentadoras de ese lado. Ello incide en el proceso electoral que se desarrolla en Venezuela. Los norteamericanos necesitan un gobierno que sea reconocido como legítimo, pero eso debe ser pronto. Así que las insinuaciones de Maduro, de adelantar elecciones, coinciden con la ruta de Washington.

Pero si Maduro toma la oferta de los BRICS, entonces no es necesario el adelanto de elecciones. Puede notarse como ese debate permea a otras estructuras y se pudo ver como los rectores del CNE, ahora debaten de cuando debe hacerse la próxima elección presidencial en Venezuela. Si se adelanta, la influencia de Washington quedaría marcada. Si la hacen para su debida fecha, entonces el bloque que enfrenta a Occidente sería la marca. El madurismo, que para sobrevivir se ha vuelto pragmático, sacará provecho a todas las opciones. Maduro hace lo que la oposición nunca se planteó: negociar con los intereses de los países, en Venezuela. Al contrario, se comportaron como instrumentos de los intereses de un solo bando y ahora son prácticamente inútiles y sin ningún tipo de poder bajo su control.

En el ojo del huracán global

El gobierno de Maduro ha tenido que dar un giro en los últimos años. Desde 2018 comenzó con reformas que la oposición subestimó y aseguró que no ocurrirían. Allí están ocurriendo. Pero en el chavismo y en la izquierda tradicional, tales medidas los tomó también fuera de posición. Esta semana, dirigentes del Partido Comunista de Venezuela (PCV), en un encuentro de partidos en Cuba, expresaron su malestar contra Nicolás Maduro. El chavismo está prácticamente fuera del gobierno y los comunistas reclaman que ni siquiera en la Asamblea Nacional, donde apenas tienen un diputado, no les dan derecho de palabra.

Es la economía. No es la política. La política en Venezuela, en este momento, es regida por la economía. La crisis económica de Venezuela, está poniendo la pauta y por increíble que parezca, tiene su participación indirectamente en los movimientos geopolíticos de las grandes potencias. Quien iba a decir, que un país, en que la hiperinflación dejó a 75% en la pobreza, es ahora prácticamente el centro del debate, de la confrontación entre Occidente y el bloque de China y Rusia.

La gráfica: el precio del petróleo

El precio del petróleo estuvo cayendo desde junio de este año, desde 124 dólares, hasta hundirse a mínimos de 76,25 en el caso del WTI. La Reserva Federal se radicalizó con el alza de tasas de interés del dólar y empezó a restringir la compra de bonos en los mercados. Esto se traduce en una reducción de la liquidez, lo que hizo caer el precio del hidrocarburo, al fortalecer el dólar. Este movimiento fue contra Rusia, que, con la guerra de Ucrania, se beneficia por el alto precio del barril de crudo. Pero la caída del precio del petróleo se detuvo desde principios de octubre.

El precio volvió a los 90 dólares. A pesar de que la demanda de China es débil y EEUU está vendiendo parte de sus reservas estratégicas. Eso quiere decir que la inflación en el mundo no está controlada y la Reserva Federal se le estaría acabando los “cartuchos” para reducirla. Para EEUU el precio del petróleo debe tener un precio tope de 60 dólares, para Rusia, debe ser de 100 dólares. China se beneficia de las sanciones a Venezuela y a Rusia, porque les compra con grandes descuentos, por arriesgarse a ser sancionada también.

Para los norteamericanos, es vital controlar la Faja Petrolífera del Orinoco y es lo que se proponen con Chevron. Pero en Venezuela están China y Rusia, atentos a todos los movimientos de Maduro.

Nos leemos la próxima semana

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