Vendedores de verduras, frutas y hortalizas deben lidiar semanalmente con el incremento de los precios en los diferentes rubros, que aunque son en su mayoría producidos en la región andina, existe una notoria inestabilidad en el costo del producto al mayor, debido al índice inflacionario que azota la economía venezolana y de la cual ni el productor, ni el intermediario, vendedor o consumidor final escapan.

Deben lidiar semanalmente con el aumento de los precios a puerta de finca, o en los mercados de mayoristas que se instalan diariamente en la ciudad, lugar donde los pequeños comerciantes compran al mayor verduras, frutas y hortalizas para abastecer sus establecimientos ubicados en diferentes zonas de la ciudad.

Carlos Quintero, un comerciante,dueño de una pequeña venta de verduras, frutas y hortalizas ubicada en Los Llanitos de Tabay, en el municipio Santos Marquina del estado Mérida, señaló que como comerciantes, están contra la pared, deben “jugar con los precios”, buscar la economía, pero sin perder la calidad del producto que van a ofrecer a la gente.

Precios dolarizados

 Quintero recalcó que, en el mercado mayorista donde acude al menos dos veces por semana para comprar la mercancía al mayor, queda sorprendido con el incremento desproporcionado de la mercancía, generando un duro golpe a su bolsillo y afectando el capital económico de su pequeño establecimiento.

Recordó que, el pasado lunes estuvo cargando mercancía y consiguió “unos precios de locura”, la papa gruesa de primera, que se conseguía la gruesa en 8$ o 10$, ya su precio está por el orden de los 22$.

Así mismo, el tomate, que es quizás uno de las verduras que no debe faltar en la mesa de un merideño, ha mantenido su precio, dependiendo también de la calidad y tamaño del rubro.

Las ramas como cebollín, apio españa, cilantro también han tenido un “incremento bárbaro de precio”, señaló el vendedor.

Se queda la mercancía

Uno de los vendedores, de nombre José Gutierrez, acude al menos 4 veces a la semana al mercado para vender sus verduras al mayor, sin embargo señaló que las ventas han bajado significativamente, ya no se vende la misma cantidad, “llegamos al mercado cerca de las 5pm y muchas veces en otra época a las 9pm ya nos quedamos prácticamente sin mercancía”- Ahora no- amanecemos el otro día a las 3am y poco a poco va saliendo la mercancía, pero no rota ya como antes”, acotó.

La mercancía que no venden la rematan

Con ofertones en plazas o zonas concurridas de la ciudad rematan la mercancía que no logran vender por completo, porque regresar con el camión con el restante representa pérdida, tomando en cuenta, que la mayoría de los rubros pues comienzan a madurar.

Surtir gasolina, una odisea

Otro vendedor que prefirió no identificarse señaló que deben comprar la gasolina a precio internacional, sin embargo muchas veces deben pagar con sobreprecio a revendedores para poder trabajar y movilizar los camiones de un lugar a otro del estado o la región, porque paralizar el camión significa pérdida, agregó.

Tanto vendedores como compradores están sometidos a la inestabilidad económica en la que sobrevive el bolsillo del venezolano, muchos vendedores “intentan estirar los cobres” para poder ofrecer mercancía, buena y barata, mientras que los compradores buscan precios accesibles para rendir el bolsillo. Por: Jesús Quintero- Corresponsalía La Patilla