La llegada del virus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19 sorprendió al mundo. Tomó a los médicos y la comunidad científica con las manos vacías. Nada se conocía sobre este virus y mucho menos la forma de tratarlo o combatirlo. Desde finales de 2019 comenzaron las pruebas con diferentes tratamientos, de acuerdo a lo que la ciencia conocía sobre medicamentos que pudieran ser efectivos.

A un año de la pandemia todavía no se tiene un tratamiento que cure y mucho menos que prevenga la COVID-19, solo hay tratamientos individualizados que ayudan a mitigar algunos de sus síntomas o cambian el curso de la enfermedad,  por lo que es importante no automedicarse.

La recomendación fue hecha por el médico internista e intensivista, Loranso Asskoul, coordinador de la Comisión Asesora Científica para la atención de la pandemia por COVID-19 en el estado Mérida, quien mostró su preocupación ante la venta indiscriminada de medicamentos o “combos milagrosos” para tratar la enfermedad, esto sin contar las recetas naturales “mágicas” para prevenir y/o matar el virus antes de que haga estragos en el organismo de la persona, lo cual es totalmente fraudulento.

No abandonar las medidas

Anyela Duarte, epidemióloga y experta en medicina ocupacional, integrante de la comisión asesora científica regional, explica para conocimiento de la colectividad que una de las características del virus SARS-CoV-2, un virus ARN mensajero, es que continuamente se producen alteraciones en sus genomas generando las mutaciones que finalmente se transforman en variantes del virus.

La nueva variante existente del SARS-CoV-2, conocida  como variante brasileña, de acuerdo a la evidencia científica tiene mayor transmisibilidad, por ende, mayor riesgo de contagio.

Sin embargo, deja claro que la forma que tiene el ciudadano para cuidarse y protegerse de la infección por este virus, considerando que no hay aun la cura definitiva, es mantener las medidas de prevención, protección y control conocidas hasta el momento, puestas en práctica mundialmente.

Recordó que estas medidas son: usar adecuadamente la mascarilla, que cubra nariz, boca y mentón, el lavado frecuente de manos y uso de  gel alcoholado al 70 por ciento, mantener el distanciamiento físico de dos metros con las otras personas, evitar los sitios cerrados con poca o ninguna ventilación, evitar los sitios concurridos o las aglomeraciones y el contacto cara a cara con otra persona por más de media hora, incluso llevando colocada su mascarilla.

“El virus continuamente se va a transformar y vamos a tener más variantes, de allí la importancia de cortar la transmisión cumpliendo las medidas de protección”, aseguró Duarte.

Enfatizó la epidemióloga que el 80 por ciento de la atención de la salud debe ser preventiva. “Lo importante es que el individuo tenga un estado físico y mental saludable, lo cual le permitirá responder de una mejor manera, debe dormir 8 horas y alimentarse adecuadamente en la medida de lo posible, considerando la situación país, en el caso de Venezuela”.

Vigilancia epidemiológica

Por su parte el salubrista Rómulo Bastidas, quien forma parte de la comisión asesora científica regional, destacó la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica ante la presencia de una pandemia para darle mayor y mejor atención a la misma.

“Con esta pandemia nos agarró la gripe sin pañuelo, porque la tendencia es a creer que la salud se atiende solamente desde el punto de vista clínico, hospitalario, creando unidades de cuidados intensivos; pero no, la salud es muy compleja y las tareas fundamentales de la medicina son la promoción, prevención, limitación del daño y restitución, eso significa que tenemos que darle muchísima importancia a la promoción de la salud, a la vigilancia epidemiológica donde hemos tenido grandes  fallas, por ahí debemos encaminarnos para esa nueva normalidad y hacer hincapié en una ciencia fundamental que se llama salud pública”.

Hay que acudir al médico

El doctor Loranso Asskkoul insistió que los tratamientos que se aplican son individualizados y lo más recomendable es que la gente acuda al médico al presentar síntomas, para que les indique cómo tratarse y no que salgan a comprar los “combos milagros” que irresponsablemente se comercializan hasta en abastos, tomando como referencia la solicitud de medicamentos hechos en algún momento a pacientes que estuvieron hospitalizados.

¿Cuándo debe la persona acudir al médico?, preguntó el internista Asskoul, al tiempo que respondió: cuando presenten síntomas de alarma como fiebre muy alta por más de 5 días, disnea o ahogo al realizar actividades que no demanden tanto esfuerzo como el cepillado de los dientes, levantarse de la cama al baño, entre otras, y ataque de tos severo y continuo, que no le permita a la persona hablar ni respirar. “Si la persona acude a tiempo al médico, le da la posibilidad al especialista de brindarle atención oportuna y salvarse”.

Los pacientes con síntomas leves o moderados pueden tratarse en su casa, con medidas de aislamiento y tratamiento sencillo, para poder tener capacidad de atender en los centros de salud a los que estén en condiciones graves.

Wendy Molero

Prensa CAC