En contraposición a los múltiples comunicados y campañas lanzadas por las redes sociales que aseguran abastecimiento de combustible, el personal de salud manifiesta la dificultad de poder llenar de gasolina sus vehículos personales, así mismo la imposibilidad de poder abordar transporte público para movilizarse desde sus hogares hasta los centros de trabajo y viceversa, pues a pesar que se anuncian ingresos de camiones de gasolina para abastecer a las localidades merideñas la realidad es otra, así lo han manifestado en los últimos días los diferentes gremios de trabajadores asistenciales, administrativos, técnicos y obreros del sector salud, quienes desde el pasado lunes dejaron ver su molestia al aglutinarse en el patio del Hospital Universitario de Los Andes en Mérida.

“Solo mentiras y mentiras, acá no hay garantías para el personal quien de por sí lidia con el día a día, los sueldos precarios, la baja cobertura en la aplicación de vacunas contra el COVID-19 y la falta de herramientas para poder trabajar; sumado al flagelo del combustible que se diluye en los carros oficiales y de seguridad y no alcanza para los vehículos privados o para el transporte públicos que antes trasladaban a los trabajadores de este y otros centros, y si trasladaban porque ahora la movilización es a pie, incluso personal que sube y baja de Ejido, El Chama, El Arenal o Tabay, de igual forma el ausentismo laboral en los centros de salud ha aumentado, sino pregunten a los Ambulatorios por los horarios de contingencia, o acuda a una emergencia de algún Hospital tanto los ubicados en ciudades como los rurales” así lo expresó el Lcdo. Joan Manuel Gómez, Bioanalista del servicio de Emergencia del IAHULA, quien también sirvió de portavoz de los 523 centros Ambulatorios y 17 Hospitales estadales.

“Acudir a los centros de salud es un odisea por la falta de transporte público y la inexistencia de combustible, siendo un añadido a la falta de insumos en los centros de salud que complica aún más el poder trabajar” afirmó Gómez refiriéndose también a la falta de insumos y medicamentos, realidad que viven los nosocomios en contraste con lo expresado por los voceros de Barrio Adentro y el Protectorado pues a su juicio “simplemente hacen juegos numéricos al mencionar cifras altas que para la individualidad parece bastante pero no es ni el 10% de lo demandado, realidad que se complementa con las denuncias en los últimos días en los Hospitales tipo II de Mérida y El Vigía donde se dejó ver las dificultades en los nosocomios Dr. Adán Muñoz Callejas y Sor Juana Inés de La Cruz respectivamente”.

La Voluntad de los trabajadores y la caridad de los merideños mantienen la Salud en Mérida

“Ante las denuncias de la falta de combustible y las repetidas quejas en los centros de salud por la falta de insumos valdria la pena preguntar ¿por qué no se han generados los cierres técnicos?, duda que se responde por si sola, a la mayoría del personal nos duele Mérida y queremos lo que hacemos, a pesar de la exposición que tenemos por las pocas dosis aplicadas para protegernos del Coronavirus, hecho que también venimos denunciando. No ha sido fácil, pero no dejamos de dar la pelea porque los pacientes también lo hacen, mueven cielo y tierra con contactos en el exterior para canalizar ayuda y poder costear lo que no hay en los centros de salud” dijo el Bioanalista quien también llamó a sus compañeros a mantener la voz en alto ante la realidad sentida en el principal centro asistencial del Occidente, pidiendo que coordine un “Grito de Alto” en todo el estado pues la misma receta se puede constatar en El Vigía, Tovar, Lagunillas, Tucaní, Timotes o Mucuchíes, centros cabeceras de las diferentes esquinas.

En cuanto a los siguientes pasos se conoció que a través de llamadas y contactos se está generando las acciones para que todo el personal sanitario eleve la protesta buscando hacer prevalecer los derechos humanos, sin torpedear la prestación de servicio al tiempo que no se permita más humillaciones.