Las muchas personas que de una manera u otra utilizaron y se beneficiaron de la piscina “América Bendito” en el complejo Deportivo Universitario de Campo de Oro”, seguramente reaccionarán con esta nota, y unirán esfuerzos para rescatarla y ponerla operativa nuevamente, porque a las autoridades de la Universidad de Los Andes pareciera no importarle el destino que corran sus instalaciones deportivas.

Las pruebas están a la vista en escenarios tan emblemáticos como las canchas de Lourdes, donde tuvo que venir la Asociación de Fútbol a rescatar la cancha A de fútbol, que hoy en día se puede usar porque fue reacondicionada por AFEM en noviembre para el torneo de segunda división.

Tanto la cancha B, como el estadio de softbol, recibieron hace pocas semanas la mano amiga de Jehyson Guzmán para cortarles el monte, porque la grama desapareció, y sacar a unos malvivientes que pernoctaban en un dogaut, pero ante la impasividad de la Dirección de Deportes ulandina, el monte está volviendo a crecer…

Se puede rescatar

Estuvimos hace pocos días por los predios de la ULA en Campo de Oro, y dio tristeza ver en qué estado está la icónica piscina “América Bendito”, con el agua de un color verde muy oscuro, suciedad por todos lados, y en un estado de abandono que no se puede entender, cuando uno se recuerda que no hace muchos años atrás las autoridades universitarias le invirtieron recursos y la dejaron en muy buenas condiciones, tanto que de hecho se le vio mucha actividad.

Estaba cerrada y no pudimos acercarnos al borde de la pileta, pero había un hueco en el alambrado que indicaba la facilidad que tendría alguien que quisiera entrar.

Por ende no pudimos ver sus vestuarios, instalaciones sanitarias o cuarto de máquinas, pero el profesor Anthony Pernía, egresado de la ULA, a quien le duele el estado de abandono de la piscina porque allí nadó y entrenó mucho, señala que la instalación es rescatable, y con pocos recursos.

Informaba Anthony que hizo una inspección y vio que se han llevado parte de las instalaciones sanitarias, lo que se puede remediar, y en el cuarto de máquinas no hay daños severos, con un buen mantenimiento se puede poner a funcionar y la piscina volvería a abrir sus puertas a los nadadores.

Trabajo conjunto

El profesor Pernía tiene una doble motivación para querer rescatar la piscina de la ULA en Campo de Oro, porque allí recibió materia de en sus estudios de Licenciado en Educación Física, y por ser presidente de la Asociación de Deportes Acuáticos del estado Mérida, su interés es que todas las piscinas de nuestro estado estén funcionando y entrenando nadadores.

Pero pareciera ser que en la ULA, y en su Dirección de Deportes no les interesa que la piscina sea reacondicionada, pues desde hace semanas se busca una reunión con su director, el profesor Ronald Antúnez, y aún no ha tenido tiempo para recibir a Anthony y al presidente del Instituto Merideño del Deporte, IMDAFEF, José Yovanny Rojas, que con los escasísimos recursos que tiene, está dispuesto también a aportar esfuerzos para poner a funcionar está estupenda instalación.

Esperamos que esta nota no haga enojar al profesor Antúnez, que es poco receptivo a las críticas constructivas, y que por el contrario lo motive a buscar un espacio en su seguramente muy apretada agenda, para recibir y escuchar a Anthony Pernía y José Yovanny Rojas, para que los tres se pongan a trabajar en procura del rescate de la icónica piscina “América Bendito” de Campo de Oro.

Hay que hacer énfasis en que no es solamente reabrirla, sino también hay que mantener permanentemente personal de vigilancia para que no la roben, y reactivar a los entrenadores para recibir a los atletas de la ULA y a cualquier persona que por razones de salud, aprendizaje o entrenamiento, quiera usar la piscina.

Profesor Antúnez hay que moverse pronto porque todavía la piscina es rescatable, no vaya a ocurrir lo mismo que con el Estadio de Fútbol que está al lado de la pileta, en el que hoy en día no tiene arte ni parte la Dirección de Deportes de la Universidad de Los Andes, porque al estar prácticamente abandonado y desmantelados sus vestuarios y baños, otras personas se lo adueñaron, y hoy en día lo alquilan al que les dé dólares. Ricardo Cabrera, CNP 3.560