Por: Luis Loaiza Rincón…

Hace ya unos cuantos años, junto a distinguidos amigos radicados en Ejido, municipio Campo Elías del Estado Mérida, nos propusimos crear un “Instituto de Estudios Sociales” que llevara por nombre “Pbro. Juan Eduardo Ramírez”, destacado hombre de fe que dedicó su vida a los pobladores de Ejido.

El propósito de ese instituto era impulsar la formación integral del liderazgo emergente de la Venezuela democrática, tanto en el ámbito del municipio Campo Elías como de todo el estado Mérida.Nos movía el interés de ayudar a tantos jóvenes con gran potencial que carecían de la formación necesaria para asumir responsabilidades como líderes sociales y políticos.

En ese propósito ya teníamos las bases de un programa de formación socio política que debía aplicarse con un esquema muy sencillo de clases presenciales, talleres, foros de discusión y actividades de orientación en las comunidades.

Además, se incluyeron actividades con invitados especiales del mundo académico y político que permitieran reflexionar y analizar la realidad venezolana desde la provincia, desde nuestros pueblos abandonados.Todo ese esfuerzo tendría que acompañarse con la dotación de una biblioteca propia y, si había fortuna, pensábamos en la creación de un fondo editorial para promover las actividades formativas de los jóvenes.

También queríamos establecer acuerdos interinstitucionales con las instituciones de bien ganada experiencia y trayectoria en estos temas.Nos propusimos que el carácter y esencia de nuestros planes de formación estuvieran inscritos en las tendencias más avanzadas de la democracia moderna y en la concepción de un ciudadano integral de sólidos principios, fundados en los valores de la justicia, la libertad, la tolerancia, el pluralismo, la solidaridad y el respeto a la dignidad de todas las personas, sin ningún tipo de restricciones o exclusiones.

Establecimos como sede principal la ciudad de Ejido y proyectamos una estructura organizativa que incluyera un consejo técnico, un consejo asesor y uno académico.Pasado el tiempo, las circunstancias de la vida nos impidieron concretar este sueño pero allí siguen nuestros jóvenes necesitados de formación para el ejercicio de la ciudadanía, el liderazgo y la lucha política civilizada.

Hoy, cuando parece mayoritaria la voluntad de los venezolanos de reencauzar la política por las vías institucionales y electorales, sigue siendo muy importante entender que no somos espectadores desprevenidos de un juego protagonizado por otros, sino actores fundamentales de la construcción de un destino común llamado Venezuela.

Algún día existirán muchos y mejor estructurados centros de formación como el que una vez soñamos para Ejido, los que junto a liceos y universidades constituirán verdaderos espacios para la creación de ciudadanía y de una cultura política democrática que nos permita salir del atraso.