No puede reinar la impunidad ante tal monstruosidad. Así comenzaron su declaración un grupo de personas, parientes directos de los niños que fueron víctimas de abusos sexuales por parte de un funcionario activo del Cicpc.

Aunque prefirieron mantenerse en anonimato, cargados de impotencia por lo ocurrido, piden que el Tribunal que lleva el caso, pueda impartir justicia y castigar cuanto antes, con todo el peso de la ley, a dicho sujeto quien irrumpió la infancia y

Derechos del grupo de menores

Recientemente el sindicado de tal atrocidad recibió el beneficio de ser trasladado al Centro de Coordinación Policial de Bailadores, situado en el mismo eje en donde venía cometiendo sus fechorías. Recibe atención especial como si no hubiera hecho nada, esto mientras que en los hogares de los niños no han desaparecido las lamentaciones; los padres están haciendo lo posible para que algunos con ayuda profesional, puedan comenzar a superar la barbarie que les hacía pasar.

De fuentes oficiales, se ha conocido que la cifra hasta el momento es de 18 menores abusados; en su mayoría de Tovar- Mérida, de este mismo grupo, 4 son de Santa Bárbara del Zulia. 

En principio reposaban 6 denuncias, posteriormente continuaron apareciendo nuevas víctimas que arrojó la cifra, no descartándose que pueda aumentar.

El Ministro Público habría iniciado las actuaciones a raíz de la versión de un joven quien no toleró más la difícil situación. Acusó en función de los primeros casos, en esta nueva etapa de recopilación de otras pruebas, seguramente estará sumando e impondrá nuevos cargos por todos quienes han resultado violados. 

Cabe destacar que el pederasta de nombre Bryam Rodolfo Carrero Pérez, 29 años, ya tenía antecedentes de actos lascivos en contra de menores, exactamente en el año 2013 cuando estuvo en una institución educativa haciendo suplencias como docente, también estuvo implicado en un caso de extorción a comerciantes. 

MODUS OPERANDIS

El efectivo se hacía pasar por entrenador deportivo, se ganaba la confianza de los padres de los muchachos para llevárselos en los días que salía franco de servicio, viajó con el grupo a competiciones fuera de Tovar. Luego de abusar de quién le ponía el ojo, les amenazaba para que no dijeran nada.