La escasez de combustible para el transporte público es parte también del calvario diario de queden padecer los ciudadanos de a pie para poder movilizarse de un extremo a otro de la ciudad y de esta manera cumplir con sus obligaciones laborales, aún más en tiempos de pandemia cuando los contagios y muertes van en ascenso, y además el nivel de exposición es cada vez mayor.

Escasez de efectivo

La falta de dinero en efectivo del ya devaluado cono monetario afecta a alos padres y madres de familia, que muchas veces deben comprar con sobreprecio el dinero para poder movilizarse.

Caminar es una opción

Otros, prefieren caminar de un lado a otro, hacia su lugar de trabajo o de regreso a casa caminando, sin embargo el esfuerzo y el nivel de agotamiento son mayores.

Quienes trabajan en el centro de la ciudad y viven en la zona baja de la cueca del Chama, suben y bajan diariamente a través de las cuestas de Belén y Las Heroínas hasta sus destinos.

La cola en camiones

Pedir la cola, como se conoce en el argot popular es una de las alternativas que ven muchas personas, para evitar caminar, sin embargo, pocos acceden a «dar la cola» o el «aventon».

Aquellos choferes con vehiculos de plataforma son algunos de los vehículos que más acceden a colaborar con los ciudadanos de «a pie».

La situación se ha agravado mucho más durante los últimos meses, el agotamiento físico se nota y no miente.

Por: Jesús Quintero.- @jquinteronews

Fotografías: @jquinteronews