A lo largo de los años, el régimen de Nicolás Maduro ha confeccionado una oposición a su medida. Siempre que tiene oportunidad, el tirano que usurpa la silla presidencial en el Palacio de Miraflores, ha arremetido contra la oposición real y ha fabricado una falsa, fiel a sus intereses.

El chavismo ha asumido una actitud cómplice, con ciertos actores políticos que colaboran con ellos. Aquellos catalogados de «alacranes». 

David Uzcátegui, miembro del partido pro madurista Fuerza Vecinal, ha salido ileso de las arremetidas del régimen, que ha más bien lo ha financiado para hacerlo ver como «oposición» en diversas ocasiones.

Diferente es el caso con dirigentes democráticos como Carlos Ocariz, a quien tanto Diosdado Cabello como el mismo Maduro han atacado duramente y perseguido en momento tan complejos como lo fue el cancer que padeció su hijo mayor, Pablo.

¿Será esta una señal de que el proceso del 21 de noviembre está viciado?