Bajo que parámetros se sostiene la tesis de un festín cuando no hay con que cubrir en las mesas de la familia venezolana al menos las 3 papás dolarizadas con sueldos, irrisorios, pirricos y simbólicos en bolívares.

Un país en crisis severa. Un pueblo acorralado por la pobreza, la miseria y el control social. Táchira ahora Mérida con la promoción de sus reconocidas ferias ambas venidas a menos por la crisis y la pandemia. Emisoras de radio y otros medios en promoción de eventos de todo tipo.

En un país normal creo que estaría bien, muy bien , pero en un país donde todo escasea y no hay capacidad de compra y el empobrecimiento brutal del 90 % de la población es una cruel promoción de invitaciones a disfrutar de unos eventos de un país que dejó de existir y agoniza a la vista acobardada de las mayorías oprimidas y que se resignan al hambre y la destrucción.

Es inmoral imponer un ambiente de distracción dolarizado cuando un sueldo mínimo es de 7 bolívares y una entrada para los toros vale 10 dólares promocionada en moneda Americana , monto equivalente a 46 bolívares. Pasajes aéreos entre 35 y 50 dólares americanos. Que pensará esas madres de familia que escuchan radio mientras piensan que comerán hoy y mañana.

Entendemos que Mérida es un estado turístico y requiere de una reactivación económica pero bajo que condiciones está el país y el estado. Y lo más cercano , en que condiciones está la infraestructura turística solo apta para enchufados o privilegiados del sistema.

Hoteles y posadas deterioradas en su mayoría, vías de acceso totalmente deterioradas, aeropuertos sin servicios mínimos de operatividad , ni el aire acondicionado funciona. Amén de ser Mérida uno de los estados con mayor índice de contagios de covid 19.

Entre el frenesí, la fantasía, la irresponsabilidad la inexperiencia y un deseo obligatorio de hacer, cabalgan las ferias que hoy se venden y son una bofetada para un pueblo que está imposibilitado de recrearse y con los bolsillos vacíos y llenos de desesperanza.

Empresarios , gobierno regional y municipales están en lo correcto de buscar conjugar esfuerzos para dar vida económica al estado pero dentro del contexto de la cruda realidad en que está inmerso el país.

El dinero y los recursos del estado en estos momentos deben estar concentrados en las prioridades de un país en crisis. Alimentación , salud y educación es la gran promoción que deberían estar mostrando quienes circunstancialmente, en este momento ejercen el poder. Dios los perdone a todos ante está manifiesta, cruda y perversa realidad.

Ferias en medio de una hambruna y un ambiente poco propicio y agobiante para servir un festín dirigido a quien.Hay 2 Venezuelas.

Una, la de la mayoría compuesta por ese 90% de ciudadanos imposibilitados, sitiados y por ende directamente excluidos por el sistema imperante y la otra, una minoría agraciada y enriquecida que está de acuerdo con mostrar esa Venezuela, ahora de fantasía, que desapareció hace años, pero que la recrean en algunos escenarios que consideren convenientes para la visión efectista del régimen.De la Venezuela saudita a la actual socialista. He allí el contraste y la desproporción en todos los sentidos.