En Venezuela, según los reportes de la Comisión Presidencial para la Prevención, Atención y Control del Covid-19[1], durante el 13 de marzo (fecha en que se detectaron los dos primeros casos en Venezuela) y el 31 de diciembre de 2020, se registraron un total de 113.558 casos de Covid-19. Como es de esperarse, esa cifra global es el resultado de la suma de todos los casos registrados conocidos en las entidades que conforman la división político-territorial del país, es decir, 23 entidades federales, el Distrito Capital y las Dependencias Federales. De igual modo, dependiendo de las particularidades regionales de cada entidad, no solo el número de casos va a ser diferencial de un estado a otro, sino que también los indicadores de morbilidad y mortalidad se van a comportar en términos numéricos de forma distinta.

El presente escrito, derivado de una investigación desarrollada por el equipo del Observatorio Venezolano de Violencia en Mérida (OVV Mérida), persigue exponer el comportamiento de los indicadores de morbilidad y mortalidad en el estado Mérida en relación al resto de los estados y del país. Para ello, se generaron un conjunto de estimaciones numéricas con base en cifras divulgadas por la Comisión Presidencial para la Prevención, Atención y Control del Covid-19[2], empleando además las estimaciones de población realizadas por el proyecto ENCOVI para el año 2020[3].

Es oportuno acotar que se tuvo como limitante el no poder estimar todos los indicadores con el cruce del sexo y edad para Venezuela y las entidades, así como para estimar ciertos indicadores de morbilidad y mortalidad a lo interno de la entidad merideña según municipios. Todo esto debido a la falta de información estadística desagregada según las variables aludidas. Por otra parte, también es necesario decir que es probable que las cifras utilizadas en este escrito para efectos del cálculo de los indicadores, lleven consigo un porcentaje de subregistro, lo que, a su vez, genera una subestimación difícil de conocer que afecta el cálculo de aquellos. Por ende, los resultados que se exponen en este documento solo representan una aproximación a la realidad.

Las cifras de Mérida en el contexto nacional

Del conjunto de casos registrados en el país, es decir, 113.558 entre el 13 de marzo y el 31 de diciembre de 2020, un total de 3.959 correspondieron al estado Mérida, representando esa cifra 3,5%. Este valor posicionó a esta entidad andina en el puesto número 12 a escala nacional (Tabla 1).

Desde el punto de vista de la distribución de los casos a nivel mensual (Gráfico 1), se obtuvo un comportamiento muy distinto entre las curvas de Mérida y Venezuela. Mientras esta última exhibe un crecimiento continuo entre abril y septiembre, para luego caer durante octubre-noviembre y mostrar luego un aparente leve incremento hacia diciembre; la de la entidad mostró durante abril-octubre una propensión clara a seguir aumentando el número de casos, con un leve descenso en noviembre, pero con una tendencia visible a acelerarse mucho más el número de contagios, en el mes de diciembre.

Gráfico 1. Curva de distribución mensual de casos por Covid-19 en el estado Mérida y Venezuela (13 de marzo al 31 de diciembre de 2020)

Un primer dato resaltante es que, en términos de magnitud-tamaño, entre mediados de marzo y septiembre el número de casos registrados de personas contagiadas en el país aumentó 197 veces (de 143 a 28.394 casos), en Mérida pasó de 1 a 680, es decir, se incrementó 680 veces en el mismo tiempo. Luego, en Venezuela, el número decrece de 28.394 (valor máximo alcanzado en septiembre) a 11.164 en diciembre (63% de descenso). En cambio, en Mérida, los casos registrados continuaron ascendiendo de 680 (septiembre) hasta llegar a 961 en diciembre (41% de aumento).

Según las cifras oficiales, Venezuela parece haber alcanzado su cúspide o máximo “pico” de personas contagiadas entre agosto y septiembre. En lo que respecta a Mérida, la gráfica muestra una propensión ascendente que no evidenció haber alcanzado su valor máximo durante marzo-diciembre. Situación que debe llamar a la reflexión a las autoridades gubernamentales y a toda la sociedad merideña en general.

Otra manera de ver estas cifras es que, de las 24 entidades, 2 alcanzaron su cúspide en julio, 14 entre agosto-septiembre, 7 en octubre y una (Mérida) en diciembre. Como se observa, Mérida fue la única entidad que obtuvo su máximo pico en diciembre. En adición, este estado también es el único que exhibe una curva ascendente durante todo el período (marzo-diciembre); el resto declinó sus cifras entre 21 y 96%, al alcanzar su máximo valor en meses diferentes tal y como ya se señaló (Tabla 2).

Nota: las cifras en color rojo representan el mes en el cual un estado dado alcanzó el máximo valor de casos registrados de Covid-19

Otro dato importante de reflejar está relacionado con el ritmo de crecimiento medio mensual del número de casos registrados de Covid-19 tanto en Mérida como en el país, entre marzo-diciembre. Venezuela mostró un ritmo medio de crecimiento mensual de 74%, mientras que Mérida presentó un valor de 99%. Esta cifra ubica a la entidad en el cuarto lugar detrás de Táchira (114%), Yaracuy (106%) y Nueva Esparta (100%) (Tabla 3).

Llama mucho la atención que la mayoría de los estados fronterizos son los que se posicionan en el Top 10 de las entidades con los mayores valores de crecimiento en el número de casos; es decir, Táchira (1er lugar), Apure (5to) y Zulia (6to) (frontera con Colombia), Sucre (7mo) (con Trinidad y Tobago) y Bolívar (8vo) (con Brasil). No obstante, aun cuando Mérida no posee esa situación fronteriza, éste podría ser uno de los factores de peso que explique el hecho de que se ubique en el cuarto lugar en esa lista, es decir, por su estrecha conexión con la frontera colombo-venezolana a través del estado Táchira, con el que comparte límites estadales. Esto justificado por el importante flujo de personas que se ha gestado en los últimos años entre tachirenses y merideños con la zona del Departamento del Norte de Santander de Colombia. Dichos flujos van desde personas que se trasladan al vecino país a laborar de forma temporal, pasando por individuos que, habiendo migrado a otras naciones como Ecuador, Perú o Chile, han retorno al país vía terrestre a través de la frontera colombo-venezolana; hasta personas que con frecuencia viajan a la frontera para adquirir bienes y servicios que se ofertan del lado colombiano.

A través de esa movilidad espacial, tanto en días de flexibilización de la medida de cuarentena como de radicalización de la misma, muchos individuos se desplazan entre estos estados y la frontera, lo que ocasiona que entren en contacto a diario en unidades de trasporte público o privado, en comercios, en terminales o caminando. Es probable que dentro de ese contingente de personas que se desplazan, muchos individuos no tomen a cabalidad todas las medidas de bioseguridad, lo que facilitaría la transmisión del virus entre las personas.

No resulta ser un hecho casual que el estado Táchira sea la entidad que ocupe el primer lugar con el mayor ritmo de crecimiento mensual en el número de casos de Covid-19. Como se conoce, actualmente, y desde hace muchos años atrás, la frontera colombo-venezolano entre Táchira y el Departamento del Norte de Santander, es la zona fronteriza con mayor dinámica de movilidad espacial de personas en Venezuela. Asimismo, el territorio tachirense se posicionó durante el lapso estudiado, entre los primeros lugares en cuanto a los indicadores de morbilidad y mortalidad estimados, los que se abordarán más adelante.

Entonces, la dinámica antes descrita, la cual incluso es histórica entre estos países por medio de la zona fronteriza aludida, ha adquirido mayor fuerza en los últimos años debido a la profunda crisis que vive la sociedad venezolana. Éste podría ser uno de los factores de mayor peso que explique el por qué la entidad merideña (y, desde luego, Táchira) se encuentre entre los estados con mayor crecimiento de número de casos de Covid-19.

Una realidad similar podría estar aconteciendo en el resto de los estados fronterizos donde se identificaron ritmos de crecimiento importantes en el número de casos de Covid-19 durante el período de análisis, y que además se tiene conocimiento que hoy en día existen significativos flujos de personas en estas zonas fronterizas. A pesar de ello, no se debe olvidar que cada entidad tiene sus particularidades y factores que explican tal comportamiento.

Por otro lado, al estimar la tasa de prevalencia[4] (indicador de morbilidad[5]) se obtuvo para el país un valor de 4,0 personas que padecían Covid-19 por cada mil habitantes. Entre tanto, en la entidad, la cifra fue superior y alcanzó 4,5. Este valor ubica al estado en el octavo lugar a escala nacional (Tabla 4).

En lo referente al número de fallecidos, se tiene que, en Venezuela, en el lapso analizado acontecieron 1.028 decesos por Covid-19, mientras que en Mérida ocurrieron 86, donde ocupa el sexto lugar (Tabla 5). No obstante, al estimar la tasa de mortalidad por esta causa de muerte, se derivó como resultado que a escala nacional fallecieron 3,6 personas por cada 100 mil habitantes, en tanto que la tasa de Mérida fue superior y se ubicó en 9,8 (cuarto lugar), es decir, que fue 2,7 veces la del país (Tabla 6).

Los resultados del número de contagiados y de muertes por el virus permiten estimar una tasa de letalidad[6] (otro indicador de morbilidad) para el país de 9,1 individuos fallecidos a causa del virus por cada mil personas que contrajeron la enfermedad. Para Mérida, esa tasa arrojó una cifra de 21,7, es decir, 2,4 veces la del país (Tabla 7).

En resumen, los resultados derivados de las tasas estimadas nos dicen que, desde el punto de vista de la tasa de prevalencia, Mérida se encuentra entre las 8 entidades con mayores probabilidades de que las personas puedan contagiarse por Covid-19. Así como es uno de los estados donde, por cada cierto número de habitantes, la frecuencia de muertes por esta enfermedad está entre las más elevadas, esto debido a la tasa de mortalidad y de letalidad alcanzada. Todo esto siempre y cuando no se reviertan las tendencias de los factores condicionantes que han llevado a esa situación, los cuales serán descritos más adelante.

En cuanto al número de personas recuperadas, se obtuvo que 2.700 lograron salir airosas de la enfermedad. Eso representa un 66,3% sobre el total de individuos que contrajeron la patología en la entidad durante el tiempo analizado, lo que equivale, a su vez, al 2,5% del total de personas recuperadas a escala nacional. En el país, hasta el 31 de diciembre de 2020, el 95% de las personas se habían recuperado de la enfermedad.  

Otro indicador que se logró estimar fue el del número de personal del sector salud que perdió la vida a causa del Covid-19. En Venezuela ese saldo fatal resultó ser de 295 personas en el período abordado, de los cuales 11 se corresponden con casos en el estado Mérida (3,7%). De aquella globalidad (295) 217 eran médicos y 7 eran de la entidad (3,2%).

A inicios de 2021, entre enero-febrero, las cifras obtenidas muestran que, en Venezuela, el número de casos registrados por mes tendió a incrementarse. Entre tanto Mérida, comenzó a exhibir un descenso en sus números (Tabla 8). Sin embargo, las muertes de personal de salud iniciaron el año en ascenso, puesto que se contabilizaron en el estado, al 22 de febrero, un total acumulado de15 médicos fallecidos por Covid-19 desde el inicio de la pandemia, lo que significa que durante esos dos meses murieron 8 profesionales de la salud (hasta el 31 de diciembre de 2020 se contabilizaban 7). Además, para esa misma fecha (22 de febrero) se contaban en el estado 6 médicos hospitalizados[7].

Las diferencias espaciales a lo interno de la entidad

En los municipios más poblados del estado Mérida es donde se registró el mayor número de casos, es decir, en el siguiente orden, Libertador, Campo Elías y Alberto Adriani (Tabla 9). Estos tres territorios concentran 56,4% de la población total del estado (2020) y 64,3% de la globalidad de casos registrado acumulados de Covid-19 (marzo-diciembre de 2020). Es así como se encontró una correlación muy elevada (98%) entre el tamaño poblacional de los municipios y el número absoluto de casos acumulados registrados. Caso distinto ocurrió cuando se intentó correlacionar la población de las entidades federales y el número de casos acumulados registrados de éstas, donde el valor resultante fue moderado (53%).

En relación a la tasa de prevalencia, Tovar, Campo Elías y Pueblo Llano, resultaron ser los que ocuparon los tres primeros lugares (Tabla 10). Esos tres territorios, en conjunto con Rangel, Libertador, Santos Marquina y Cardenal Quintero, superan la tasa estimada del estado (4,6). Ello significa que son las áreas en las que existen las mayores probabilidades de contraer el virus, y tal y como se mencionó en párrafos precedentes, esto siempre y cuando no se reviertan las tendencias de los factores condicionantes que han llevado a esa situación.

La subregión del Área Metropolitana de Mérida (municipios Campo Elías, Libertador [donde se asienta la ciudad de Mérida, capital de la entidad], Santos Marquina y Sucre), se identificó como la zona que posee la tasa de prevalencia más elevada (en promedio 5,1 personas contrajeron el virus por cada mil habitantes). Luego, le sigue en segundo lugar la zona del Páramo con 4,8 (municipios Cardenal Quintero, Miranda, Pueblo Llano y Rangel); en tercer lugar la zona del Valle del Mocotíes (4,2) (municipios Antonio Pinto Salinas, Rivas Dávila, Tovar y Zea); en cuarto la zona Panamericana (2,3) (municipios Alberto Adriani, Andrés Bello, Caracciolo Parra y Olmedo, Julio César Salas, Justo Briceño, Obispo Ramos de Lora y Tulio Febres Cordero); y por último la de los Pueblos del Sur (0,6) (municipios Aricagua, Arzobispo Chacón, Guaraque y Padre Noguera).

La tasa promedio en el ámbito urbano fue 3,8 personas contagiadas con Covid-19 por cada mil habitantes, entre tanto para el rural, se obtuvo una cifra de 2,8.

Factores que condicionan las diferencias espaciales

Son múltiples los factores que se entretejen y que condicionan los niveles numéricos alcanzados en uno u otro indicador según entidades federales (y municipios). Mientras éstos apunten con tendencias positivas que coadyuven a la disminución de casos nuevos de Covid-19 y al descenso en el número de fallecidos, en ese devenir los indicadores de morbilidad y mortalidad tenderán a disminuir; en caso contrario, su propensión será al ascenso. Entre los factores podrían listarse:

  • Cumplimiento (o no) a cabalidad del aislamiento social (cuarentena) por la población, como principal medida para cortar las cadenas de contagio del virus.
  • Ejecución correcta (o no) de todos los mecanismos empleados para el cumplimiento de la medida de aislamiento social por parte de autoridades competentes (del sector salud, de cuerpos de seguridad del Estado, entre otros).
  • Situación general de los centros de salud en términos de dotación de insumos, de personal, equipos, entre otros, así como del estado en que se encuentre su infraestructura para la atención de los pacientes.
  • La presencia de un centro de salud “Centinela” y su área de influencia en los contextos estadales y regionales, debido a la atención de pacientes que acuden a los mismos provenientes de estados vecinos.
  • Niveles de pobreza presentes en los hogares, lo cual, a su vez, va a estar relacionado con otros factores como la posibilidad de que las personas (miembros de esos hogares) puedan cumplir (en la calle y en sus hogares) con todas las medidas de bioseguridad (lavado de manos, limpieza de las viviendas, uso del tapaboca, entre otras), y que además puedan tener una buena alimentación (para mantener un sistema inmunológico estable) y acceso a consultas o tratamientos médicos para de alguna manera hacer frente a la enfermedad, dado el caso de contagiarse.
  • Presencia numérica importante de personas vulnerables tales como adultos mayores con patologías preexistentes, o de niños con problemas de desnutrición o que padezcan otro tipo de enfermedad, así como personas adultas con condiciones mórbidas que, al combinarse con el Covid-19, puedan ocasionar la muerte al individuo.
  • Distancia a los centros de salud y la posibilidad de trasladarse a los mismos por existencia (o no) de transporte público o privado, o de combustible (gasolina o gasoil).
  • Cobertura de aplicación de pruebas Rápidas, o Test Rápidos, y de Reacción en Cadena de la Polimerasa (las denominadas pruebas PCR por sus siglas en inglés) para la detección temprana de casos nuevos.
  • Ingreso de personas provenientes del exterior con diagnóstico positivo por Covid-19; los denominados casos importados.
  • El estigma creado por la sociedad hacia las personas que tengan o puedan padecer la enfermedad y el temor a dar positivo frente al resultado de un diagnóstico médico, son otros factores que entran en la lista planteada. Ello ocasiona que muchos individuos que puedan padecer la enfermedad no sean atendidos a tiempo en un centro de salud, trayendo como consecuencia la posibilidad de que estas personas contagien a otras o que incluso puedan fallecer.
  • Estados fronterizos dentro de los cuales, en algunas zonas, se esté presentando una dinámica bidireccional significativa de flujo de personas. En Venezuela, quizás los mejores ejemplos son la frontera colombo-venezolana en la zona suroeste del estado Táchira que limita con el Departamento del Norte de Santander de Colombia, o la zona sureste del estado Bolívar que colinda con el estado de Roraima de Brasil.
  • Disponibilidad y calidad del agua potable para el lavado constante de manos y de todo lo concerniente con el aseo personal y la higiene en las viviendas.
  • Importancia numérica de casos asintomáticos comunitarios y/o importados, entre otros factores.

En el contexto merideño, somos de la opinión que el incumplimiento a cabalidad por parte de muchas personas de la medida de cuarentena (afluencia significativa de individuos circulando –a pie o en transporte público o privado- en las semanas de flexibilización de la medida, e incluso en las de radicalización tanto dentro del estado como entre Mérida y otros estados; realización de concentraciones por actos públicos, fiestas y en instalaciones deportivas, entre otras) y de las de bioseguridad (por ejemplo, y muy común, el irrespeto al distanciamiento social en filas de comercios, bancos, entre otros lugares); la presencia de un hospital Centinela tipo IV como el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), con una extensa área de influencia en el occidente del país en atención a pacientes con diversas enfermedades, entre ellas el Covid-19, y con muchas deficiencias para la atención de los mismos; la llegada de un número dado de venezolanos desde el extranjero como casos positivos asintomáticos (o no); y la fuerte conexión de la población merideña con la frontera colombo-venezolana a través del estado Táchira; podrían estar entre los principales factores que se han combinado para alcanzar el número de casos acumulados que se tienen hasta la fecha y los niveles en los indicadores estimados. Diversas noticias reseñadas en diferentes medios de comunicación entre marzo-diciembre, son prueba fehaciente de la incidencia de aquellos factores (Tabla 11).

Es necesario tomar en consideración que, si bien es muy probable que todos los factores identificados estén presentes en todas las entidades del país, también es cierto que su combinación, comportamiento y peso va a ser diferencial en cada una de estas unidades espaciales. Ello va a estar sujeto a las realidades específicas de cada entidad, aun cuando éstas estén obviamente enmarcadas dentro de una realidad nacional.

Finalmente, hay que agregar que un solo factor no va a explicar por sí solo el comportamiento numérico de los indicadores en cada una de las entidades, sino que va a ser el resultado de la conjunción de varios de aquellos lo que va a condicionar los valores alcanzados.

Prensa OVV- Mérida