Expresamos nuestra admiración, respeto y solidaridad para con el Emmo. Sr Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas, y su Obispo Auxiliar el Excmo. Mons. Luis Enrique Rojas Ruíz, nuestro padre «Kike» ante la afrenta en contra de su investidura como jerarca de la Iglesia Católica merideña.

No es momento de autoritarismos anacrónicos e inútiles, es la hora del reconocimiento mutuo de los liderazgos y las instituciones, públicas y privadas, en estas horas aciagas y dolorosas del noble y trabajador pueblo del Mocotíes.

Todos los esfuerzos que se realizan se agradecen a los presentes en la zona del desastre natural pero deben, y tienen, que ser coordinados por una Autoridad Única que está en la obligación de incorporar a sectores como la Iglesia, empresarios, Gobierno regional y local, para combatir y palear el dolor y la necesidad de nuestros hermanos, hacer lo contrario es retardar la ayuda y aumentar el dolor de los que hoy sufren la pérdida de sus seres queridos, sus pertenencias, y se angustian por ver su futuro más proceloso y difícil.

La gran familia de Cáritas de Venezuela ha demostrado su capacidad de respuesta ante la necesidad de los merideños prescindir de su apoyo, en este momento, es un acto cruel para los que reclaman solidaridad.

Reiteramos, finalmente, nuestro abrazo solidario con los sacerdotes, vicarios y la gran familia de la Iglesia e instamos a las autoridades militares, acantonadas en la zona, apoyarse con los líderes religiosos del Mocotíes y facilitar la distribución de la ayuda de la mano de la ellos.

Todos los esfuerzos, las energías y la buena disposición deben estar subordinados al apoyo de los que hoy sufren, aliviemos su dolor con gestos de buena voluntad.

Misericordia para los merideños, oremos por todos.

En Mérida a los 30 días del mes de agosto del 2021.