La competencia desleal a la que están haciendo frente los productores del campo venezolano, en especial los de la región occidente, con el contrabando de papa y hortalizas provenientes de Colombia, amenaza con la disminución y destrucción de la producción nacional, lo cual se vería reflejado en la seguridad alimentaria del país.

Para garantizar que la producción agrícola no disminuya o desaparezca, se hace necesario que el Estado venezolano, en sus tres niveles de gobierno, les proporcione toda la protección a los campesinos y actúe rápidamente para dar un freno al comercio ilegal que, en la actualidad, inunda los mercados en Venezuela.

Así lo expresó el dirigente agrario nacional y representante de la Federación Campesina de Venezuela (FCV), Carlos Pernía, quien estuvo presente en la asamblea realizada en el municipio Pueblo Llano del estado Mérida el pasado viernes, organizada por la Confederación Nacional de Productores de Papa (Confepapa), donde exhortó a los concejales a crear una ordenanza que brinde protección al campesinado, “y que el Consejo Legislativo haga lo propio, dijo.

Insistió que el Estado venezolano, a través de la Asamblea Nacional, debe hacer la revisión de las leyes existentes que -en teoría- benefician a los campesinos, entre ellas la ley de crédito y ley de semillas, y establecer los mecanismos necesarios para garantizar la seguridad para los productores y transportistas que hoy día están desamparados.

“Se debe trabajar, desde las instancias superiores e incluyendo todos los niveles de gobierno, según corresponda, en dar solución a las necesidades planteadas por los trabajadores del campo de Trujillo y Mérida en la reunión de Confepapa, las cuales van desde la garantía de los productos agroquímicos para sus cosechas hasta poner fin a la matraca en las alcabalas”, dijo Pernía.

La lucha por la protección de los trabajadores del campo y los rubros que se cosechan, que fortalecen la seguridad alimentaria del país, debe ser de todos los venezolanos, expresó el dirigente Carlos Pernía quien ofreció como representante de la FCV brindar el asesoramiento necesario para la organización de los productores agrícolas de Pueblo Llano.

“El problema actual no es solo la existencia de un grupo que lidera el comercio de hortalizas traídas de Colombia a bajos precios para desplazar las ventas de los productores venezolanos, eso es solo un punto en medio de tantos problemas que afectan al sector agrícola, como el mal estado de las vías, falta de créditos, falta de combustible, entre otros, son muchos los intereses de por medio y eso va a ser difícil atacarlo”, sentenció.

En los pueblos del Sur del estado Mérida, los trabajadores del campo de los poblados más lejanos deben hacer uso de sus yuntas de bueyes para transportar los productos agroquímicos e incluso sacar las cosechas por falta de combustible, “y esta realidad se vive en los diferentes municipios y estados agrícolas del país”, expresó Pernía al tiempo que instó a los productores a no bajar la guardia hasta ser escuchados y ayudados por el Estado como corresponde.
Prensa CP